Kiosquito es un proyecto de reactivación del patrimonio urbano que devuelve a un kiosco tradicional un papel vigente en la ciudad. La intervención retoma sus referencias renacentistas —ventanas arqueadas, franjas horizontales y cubiertas a cuatro aguas— para reinterpretarlas en una escala reducida.
El diseño se centra en la relación entre el kiosco y el usuario, potenciada mediante gestos cotidianos: mirar, tomar, depositar. Estos actos reactivan la memoria de sus formas originales y convierten el objeto en una pequeña evocación palaciega, también presente en su nombre y en su lenguaje tipográfico.
El interior adopta una cierta teatralidad, heredera de la función histórica del kiosco como lugar de encuentro y sociabilidad. Kiosquito recupera esa dimensión pública, reforzando el vínculo con su entorno y releyendo su historia desde el presente.